Detrás de cada cosecha se encuentra la figura de Carlos Romén Quintana Llarena, un profesional cuya vida está ligada a los campos de La Aldea de San Nicolás. Nuestra historia es la de una agricultura con alma, que no se conforma con lo genérico y busca siempre la excelencia en el detalle. Situados en la Calle Guanarteme, 33, representamos el esfuerzo de una generación de agricultores que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la identidad de nuestra tierra. Creemos en el valor de lo local y en la importancia de ofrecer alimentos que cuenten una historia de esfuerzo, sol y agua pura.